¿Para qué quiero ser productivo?
Un día me sorprendí pensando que ojalá los días tuvieran 30 horas.
Honestamente, vaya mierda de deseo. Quiero decir, te pones a pensar que ojalá ocurriera algo que cambiaría tu realidad, la realidad en general y lo que pides es 6 horas más cada día… ¿6 horas más para qué? Supongo que es algo que todos hemos pensado alguna vez, todos querríamos más tiempo para dedicar a lo que no podemos porque no nos da la vida. Pero en lugar de pensar ojalá trabajase de martes a jueves, yo pensé que lo ideal era alargar los días un 25% más.
Después recordé el concepto de productividad que me explicaron en clase de economía en el instituto. “Productividad es el resultado de la técnica con la que aplicando la menor cantidad de recursos en un tiempo determinado se puede obtener la mayor cantidad de productos o ofrecer un servicio a la mayor cantidad de gente posible”. O algo así recuerdo.
Esa definición se aplica a empresas, pero yo no tengo ninguna. Ni siquiera trabajo por cuenta propia. Si aumenta mi productividad laboral a mi no me beneficia o al menos no directamente ni de forma garantizada.
Cuando pensaba en mi día de 30 horas, no pensaba en dedicar más tiempo a mi trabajo de oficina. Ese tiempo extra lo dedicaría a otras cosas: hacer todos los planes con mi pareja y amigos que a veces no hacemos porque no nos da la vida, dedicar tiempo a mí familia, y también tiempo para mí, hacer deporte, leer más libros, ver la serie o las pelis del momento; dormir 8 horas al día sería una fantasía la verdad…
Después pensé sobre cómo a todas esas cosas que quería hacer, a lo largo de los años les había ido aplicando la lógica de la productividad, y la mayoría de las veces sin darme cuenta. ¿Pero por qué?
Quiero pasar más tiempo con mis seres queridos. Me gustaría poder ver a mis amigos en persona más de vez en cuando, pero no para hacer algo en concreto. No es que quiera verlos para ir a 10 conciertos, en vez de a 1 al año. Quiero tener tiempo para hablar con mis amigos con calma y desgranar las cosas que nos pasan, sin acabar con la sensación de que nos hemos hecho una auditoría mutua de nuestras vidas. ¿Os ha pasado?
Quiero tener tiempo para mí, para ver mis pelis y hacer deporte, pero no como una lista de checks que hay cumplir:
Peli del momento ✅
Libro de la semana ✅
Deporte diario para no acabar atrofiado.✅
Quiero poder ver la película que ya he visto 50 veces, que me sé el final y cuando van a pasar todos los chistes o sorpresas, pero que me sigue haciendo disfrutar. Y quiero hacerlo sin pensar que sería mejor ver una peli de estreno para seguir al día de lo que se está haciendo, tener temas de conversación, evolucionar culturalmente y todas las cosas que estupendas que ya sé que te aporta cualquier producto cultural nuevo.
También me gustaría poder hacer deporte por el placer de hacerlo sin un objetivo. Como cuando de pequeño salía a montar en bici a dar vueltas por el pueblo de mi padre, simplemente por el hecho de montar en bici. Cuando no contaba los km, ni las vueltas, ni el tiempo que pedaleaba.
Nada de lo que acabo de plantear hacer como a mí me gustaría se podría definir estrictamente como productivo.
Tirarte en el césped con tu amiga para hablar de trivialidades varias y arreglar el mundo o dejarlo peor con teorías absurdas, no produce nada. No es una experiencia que pueda vender a un turista. Algún gurú de estilo de vida diría que es productivo para el alma o para la mente. Que después de esa tarde tendría menos ansiedad para enfrentarme al trabajo, o que cambiaría el estado de mi cortisol. Que no sé si debe subir o bajar para que sea bueno porque no necesito otra variable de la que preocuparme. Y a lo mejor es verdad. A lo mejor hay una relación entre tirarme en el césped de un parque a hablar con un amigo y rendir más en el trabajo o tener mejor salud, pero yo no lo haría con ese objetivo.
Mi foco no sería pasar una tarde relajante para luego hacer X cosas productiva. El objetivo último de tirarse en el césped con las amigas a soltar burradas es hacerlo sabiendo que la otra persona no te va a juzgar por que es igual de cafre que tú. Y teniendo en cuenta que muchas veces el narrador de la historia es el que más se ríe o incluso el único, tampoco entra en juego la lógica de la competitividad.
Así que pensándolo bien no necesito 30 horas al día, lo que yo necesito es quebrar el sistema, frenar la rueda.
El éxito de la sociedad de consumo es el de haber convertido a todo el mundo que ya era un sujeto consumidor en objeto de consumo simultáneamente. Nos hemos convencido de que para ser mejores tenemos que ser productivos y aplicar una lógica empresarial hasta en lo único que es exclusivamente nuestro y nos viene dado de forma gratuita: nuestro tiempo.
No quiero más horas al día para poder cumplir con la lista infinita de ✅ que yo mismo me pondría, buscando ser una mejor versión de mis mismo. Más culto, más fuerte, más interesante, más viajado. No quiero hacer las cosas de forma productiva, eficiente y estética. Quiero dedicar el tiempo que tengo a hacer las cosas que me gustan por el puro placer de hacerlo sin pensar en el beneficio asociado.
Reniego de la productividad.
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